Un monitor calibrado es muy importante para que puedas saber por qué la que la imagen que has imprimido es diferente a lo que ves en pantalla,
Sin la calibración adecuada, puede que los colores de la pantalla no coincidan con los de la impresión, y tengas que volver a imprimir y gastar más tinta innecesariamente.
La calibración ahorra tiempo, soportes y, lo que es más importante, tinta, lo que evita que tengas que imprimir varias versiones hasta sacar bien los colores.





